Manejo del enojo

Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea en su espíritu, que el que toma una ciudad.
Proverbios 16:32


Al enfurecernos le hacemos daño al alma y nuestro espíritu.
El enojo puede venirte de repente, como un relámpago. Es una trampa de la fuerza siniestra, de las fuerzas de la oscuridad. Una trampa que nosotros mismos nos ponemos.

La voluntad y la determinación, la entrega y la conciencia de lucha con nosotros mismos, son  esenciales para deshacernos de esos puntos de oscuridad.
Cuando dejamos que la ira se apodere de nosotros, es como si le enterramos un cuchillo a alguien con nuestras palabras y acciones. Esto crea contaminación espiritual en nosotros y eso nos mantiene  en un mal estado de ánimo, contaminan la atmósfera y crean un impacto en las personas que nos rodean.

¿Que podemos hacer al respecto?
Debemos domar a la bestia. Si tenemos la boca cerrada, no podremos usar mal nuestro poder verbal.
Cuando sea que nos enojemos, es preciso encontrar una forma constructiva de manejar la situación.
El enojo es normal. Pero la forma en que manejemos esa poderosa energía depende de nosotros.

Tómate un tiempo fuera

Cuando alguien despierta tu ira, en vez de echarle leña al fuego profiriendo acusaciones o intentando controlar a la otra persona, tómate un tiempo fuera, para regresar a tu estado de equilibrio.  Una vez que te hayas calmado, serás  capaz de responder en una forma positiva.
Haz respiraciones profundas y lentas, centra tu atención en los latidos de tu corazón.
Una vez que cambies tu vibración de negativa a positiva, estarás listo para tomar decisiones tranquilas.

Dejanos tus comentarios, de esa manera ayudaras a muchas personas que estén pasando por situaciones similares a las tuyas.



Texto tomado de: Psicología de las emociones  (Marilyn C. Barrick)

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