La soledad es un estado mental, en realidad no existe. Como todo, únicamente está en nuestra mente. Hay muchas personas que se encuentran rodeadas de otras y sienten una enorme soledad y personas que están solas y se sienten bien consigo mismas. Es todo como tu lo veas.
Que hay dentro de ti que te produce esa sensación de soledad? O que te lleva a temer estar sol@?
Es innegable que somos seres sociales y necesitamos la interacción con otros, pero habrán etapas en que nos encontraremos únicamente con nosotros mismos y ese será el mejor momento para conocernos, sanarnos, disfrutarnos y realizar actividades centradas en ti, que te ayudarán a crecer como persona y a poder manejar tus emociones en todo momento.
Cuando te sientas solo puedes meditar, leer textos positivos que te reanimen, descansar, hacer ejercicio, orar, escribir en tu diario, etc., esto te ayudará a ocupar tu mente en algo positivo, que apartarán de ti todo sentimiento de tristeza.
No hay razón para dar pie a ningún sentimiento desagradable mientras tengamos ese encuentro con nosotros mismos.
Si eres una persona muy sociable trata de involucrarte en actividades que te lleven a interactuar con otras personas, pero no olvides darte tu tiempo y aprovecharlo al máximo para tu propio crecimiento espiritual y personal.
No te centres en los pensamientos que te hagan sentir mal, como pensar en que no tienes a nadie, que nadie te ama o que estas desamparado. No le des cabida a ninguno de esos pensamientos que te harán sufrir o incrementarán tu malestar.
Tu tienes el poder de sentirte bien y pleno por ti mismo.
Puedes decir este Salmo, que te hará sentir mejor cada vez que te invada ese sentimiento de soledad.
SALMO 23
El Señor es mi pastor,
nada me faltará
2 En lugares de verdes pastos me hace descansar;
junto a aguas de reposo me conduce.
3 El restaura mi alma;
me guía por senderos de justicia
por amor de su nombre.
nada me faltará
2 En lugares de verdes pastos me hace descansar;
junto a aguas de reposo me conduce.
3 El restaura mi alma;
me guía por senderos de justicia
por amor de su nombre.
4 Aunque pase por el valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me infunden aliento.
5 Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.
no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me infunden aliento.
5 Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.



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